Esta técnica, se basa en que, sin necesidad de utilizar aguja, el líquido anestésico penetra el tejido subcutáneo mediante una inyección a alta presión.
Está especialmente indicado para aquellas personas (niños y adultos) que tienen fobia y miedo a las agujas así como para los que tiene alergias al metal de las agujas.
Todo ello favorece la ausencia de estrés y el miedo en los tratamientos odontológicos.