La enfermedad periodontal es una infección producida por bacterias y como tal puede contagiarse. Estudios de investigación recientes han demostrado que personas que conviven durante años con un paciente periodontal tienen más probabilidades de desarrollar la enfermedad. Los familiares más susceptibles serían los hijos y las parejas estables y el vehículo de transmisión la saliva.
La forma de contagio es el beso pero de entrada no se recomienda cambiar ningún hábito de relación aunque si padeces esta enfermedad conviene que aconsejes a tus familiares realizar una sencilla revisión con el dentista para descartar la afectación.
No se ha demostrado contagio entre parejas ocasionales, sí entre las que conviven durante años...
Ninguno en especial. La mejor manera de evitar el contagio es un correcto control de la enfermedad que consigue erradicar las bacterias productoras de la misma y le convierten en no contagioso.
Existen pruebas que se pueden realizar en individuos sanos y que nos indican si tienen mayor riesgo de padecer enfermedad periodontal en el futuro.
Estas pruebas se basan en la detección de la alteración genética de una sustancia llamada Interleuquina y se realizan en sangre o en saliva. Las personas que tienen esta alteración, presentan una predisposición mayor a padecer enfermedad periodontal en el futuro que las que no la presentan. Es posible que en los próximos años vayan apareciendo más sistemas parecidos que cada vez aportarán mayor posibilidad de detección precoz de estos problemas.
Son análisis algo costosos, disponibles desde fechas muy recientes pero que te permitirán, si padeces enfermedad periodontal, detectar en tus hijos la predisposición a padecerla, para de esta forma aplicar en ellos protocolos preventivos de forma muy precoz.
Además de lo expuesto en la pregunta anterior, la mejor manera de evitar que tus hijos padezcan la enfermedad, si tienen predisposición genética a ella, es enseñarles desde pequeños a mantener hábitos de higiene oral adecuados, cepillando sus dientes y encía después de las comidas y hacerles revisar periódicamente por el dentista.
El tratamiento va dirigido a eliminar las bacterias productoras de la enfermedad, corregir los factores que le hacen más susceptible a las mismas como el tabaco y ciertas alteraciones dentarias como las malposiciones; por último es necesario crear las condiciones para que la enfermedad se pueda mantener controlada a largo plazo.
En el caso de la gingivitis es suficiente una mejora de la higiene oral y profilaxis periodontales que son actuaciones preventivas rápidas, sencillas y nada molestas.
En las periodontitis, en primer lugar se realiza un detenido estudio periodontal clínico y radiológico, para valorar la situación en el momento de empezar. En ocasiones se hace necesaria la utilización de pruebas complementarias.
La fase básica del tratamiento va dirigida a eliminar las bacterias de la bolsa periodontal y se conoce como raspado. Cuando la bolsa periodontal es profunda habitualmente no se consigue un buen control de la infección en la misma por lo que se hace necesaria la cirugía periodontal.
Cuando la enfermedad está controlada da comienzo el mantenimiento periodontal que se trata en la pregunta 35.
Es una fase del tratamiento que permite eliminar las bacterias de las zonas más profundas de la bolsa periodontal y corregir los defectos anatómicos producidos como consecuencia de la enfermedad. En ocasiones es posible recuperar el hueso perdido mediante la aplicación de técnicas regenerativas.
Otros procedimientos quirúrgicos son los conocidos como cirugía mucogingival que permite corregir alteraciones de la cantidad o calidad de la encía en ciertas localizaciones, sobre todo anteriores, para mejorar el pronóstico de algunos dientes o por razones estéticas.
En bastantes ocasiones los defectos producidos en el hueso maxilar por la enfermedad periodontal reúnen unas características específicas que posibilitan la regeneración. Los procedimientos regenerativos se aplican de diferentes formas bien en forma de material de relleno, de sistemas de regeneración tisular guiada como las membranas o con sustancias derivadas de proteínas orgánicas que estimulan el crecimiento óseo.
Estos procedimientos requieren una alta cualificación y no están indicados mas que en algunas ocasiones, por lo que deberán aplicarse tras un estudio minucioso de cada caso por un profesional altamente cualificado, como es su dentista o periodoncista.
No hay peor imagen que la de una boca con encías enrojecidas y sangrantes. La salud de la encía asegura un color rosa e imagen y aspecto de boca sana. Con frecuencia la enfermedad periodontal hace que los dientes aparecen un poco más largos porque al desaparecer la inflamación, la encía pierde un poco de volumen.
La mejor manera de evitar este efecto negativo es el diagnóstico precoz para que se tomen medidas antes de que se haya perdido hueso y encía en torno al diente.
En otras ocasiones aparecen recesiones localizadas de la encía en algunos dientes, que se pueden tratar con éxito mediante procedimientos sencillos.
Son una serie de procedimientos que ayudan a mantener la armonía de la sonrisa o devolver a la normalidad los defectos producidos como consecuencia de las periodontitis u otras causas.
Constituyen una ayuda para el dentista en la realización de muchos tratamientos de tipo protésico y a largo plazo ayudan también a preservar la salud de la encía.
Es una etapa fundamental del tratamiento periodontal y la única manera de conseguir el control de la periodontitis a largo plazo. Las fases básica y quirúrgica son muy eficaces para controlar las bacterias y lograr la salud periodontal, pero aquellas tienden a recolonizar la bolsa periodontal desde otros reservorios bucales y si no se actúa de forma adecuada la enfermedad tiene a reaparecer tras algunas meses.
En cada visita de mantenimiento el dentista o el higienista le realizarán unas actuaciones protocolizadas consistentes en: verificación de la situación clínica diente por diente, valoración de su higiene bucal y eliminación del cálculo y bacterias de forma individualizada según la situación de las diferentes zonas de la boca. Es importante destacar que el mantenimiento periodontal no es la limpieza de boca sino una actuación médica individualiza según la situación de cada paciente en cada momento concreto.
La frecuencia de mantenimiento se define para cada caso particular pero suele oscilar entre una visita cada 3 a 6 meses dependiendo del caso.
Para tratar la mayor parte de las periodontitis no es necesario realizar ningún análisis, pero en ciertas formas agresivas, que aparecen en personas jóvenes o con enfermedades de carácter general como la diabetes, puede ser aconsejable identificar las bacterias mediante procedimientos de microbiología para verificar que han sido erradicadas.
Se ha visto recientemente que personas con una alteración genética en una molécula asociada a la respuesta inflamatoria, tienen más posibilidades de padecer periodontitis y en caso de tratarse responder peor que las demás. En estos casos se puede detectar esa alteración para aplicar protocolos preventivos y terapéuticos individualizados y más exhaustivos.
Las pruebas citadas se toman de la bolsa periodontal o saliva sin métodos invasivos y permiten hacer más eficaz el tratamiento de casos complejos.
Los antibióticos son sustancias capaces de eliminar las bacterias o inactivarlas, por lo tanto, la enfermedad periodontal que es una infección, es posible tratarla con antibióticos. Debido al carácter crónico de las periodontitis no es recomendable usarlos de forma continua pues su uso prolongado produce resistencias de las bacterias y efectos secundarios indeseables sobre el organismo.
En la actualidad se recomienda tratar con antibióticos ciertas periodontitis más agresivas, por persistencia de bacterias tras el tratamiento habitual, con la ayuda de un análisis bacteriano y antibiograma para seleccionar el antibiótico más efectivo en cada caso.
En las farmacias y supermercados se pueden encontrar muchas sustancias que ayudan a prevenir las periodontitis. En el tratamiento de estas enfermedades tienen una eficacia limitada debido a que no penetran en las bolsas periodontales y en este caso sólo la intervención del dentista o periodoncista puede tratar el cuadro.
Su dentista tiene la capacitación para diagnosticar y tratar los problemas de encía así como son la eliminación del sarro y la instrucción de higiene oral. También en ocasiones, el dentista puede solicitar la colaboración del periodoncista para tratar los casos que estime oportunos, sobre todo los más complejos y avanzados.
El tratamiento consigue detener la enfermedad periodontal de forma indefinida con el consiguiente mantenimiento de los dientes. En la práctica esto se puede entender como curación, con el matiz de que no podemos olvidarnos de realizar las visitas periódicas de mantenimiento, según el protocolo establecido por nuestro dentista o periodoncista. En caso contrario la enfermedad vuelve a reactivarse.
En ocasiones no se consigue el resultado de control total y en este caso la enfermedad avanzada aunque de forma más lenta que sin tratamiento. Estos casos son:
Generalmente es poco molesto incluida la cirugía, en caso de que sea necesaria. Su dentista o periodoncista valorarán en cada caso la necesidad de anestesia y el tipo.
En ocasiones queda tras el tratamiento una sensibilidad al frío que puede ser más o menos acusada. En la mayor parte de las ocasiones desaparece tras algunos días o semanas de forma espontánea, si no es así, consulte a su dentista y él le recomendará la utilización de algunos productos para solucionar el problema.
Cuando se ha controlado la enfermedad se hace necesario realizar otros tratamientos de su boca que ayudan a conseguir el control a largo plazo de la misma. Si por necesidad del tratamiento periodontal había sido necesario posponer las obturaciones o empastes, al terminar éste es el momento de realizarlos.
Es necesario de forma general, reponer los dientes perdidos, ya que las pérdidas no repuestas son un factor que favorece la evolución de las enfermedades periodontales.
Igualmente, en muchas ocasiones un tratamiento de ortodoncia para posicionar correctamente los dientes, mejora el pronóstico general de la boca a largo plazo. En cada caso tu dentista deberá informarte sobre estos aspectos que presentan una valoración de cierta complejidad.
Si acudiste tarde a tratamiento o si tu periodontitis no se ha podido controlar adecuadamente, es posible que hayas perdido total o parcialmente tus dientes como consecuencia de la misma. En este caso es conveniente que repongas los dientes perdidos ya que las pérdidas dentarias no repuestas pueden favorecer la evolución de la periodontitis y disminuir la eficacia del tratamiento.
La mejor manera de reponer tus dientes es mediante prótesis fija apoyada sobre tus propios dientes, si estos pueden soportarla, o sobre implantes. Las prótesis removibles habitualmente perjudican a la encía y a los dientes remanentes, por lo que se deben colocar si no existe la posibilidad de llevar prótesis fija.
La decisión del tipo de prótesis indicada en tu caso debe tomarla su dentista y lleva una cierta complejidad, por lo que te recomendamos que te asegures bien antes de decidir y nunca confiar en quien no posea la cualificación adecuada.
Sólo el dentista tiene la cualificación para realizarte la prótesis
Sí.
Los implantes colocados en la boca están sometidos a los mismos riesgos de infección que los dientes. Nunca deben colocarse implantes sin un control adecuado de la periodontitis, pero una vez conseguido éste, se comportan igual que en un paciente no afectado por la enfermedad.
La mejor manera de lograr un buen resultado a largo plazo de su tratamiento con implantes es asegurarse de que no se tiene enfermedad periodontal o en caso de estar afectado, tratarla antes
Existe una clara evidencia de que la enfermedad periodontal no controlada aumenta el riesgo de tener un recién nacido inmaduro. El parto prematuro constituye un problema importante de salud, pues, aunque la mortalidad perinatal se ha reducido de forma drástica en los países desarrollados como España, es entre los niños prematuros en los que se concentran las escasas muertes todavía existentes. Además el coste económico de las atenciones hospitalarias a estos niños es muy elevado y el sufrimiento de los padres del neonato inmenso.
Los estudios de investigación realizados evidencian que la enfermedad periodontal en embarazadas puede ser un factor de riesgo significativo de nacimientos prematuros de bajo peso. La influencia de este factor podría incluso compararse al hábito de fumar o a la ingesta de alcohol. El porcentaje de partos prematuros debidos a esta causa podría situarse en torno al 18%.
Se ha visto recientemente que puede existir una relación entre las alteraciones en el metabolismo del hueso consecutivas a la menopausia y las periodontitis. En la menopausia se produce una disminución marcada de ciertas hormonas llamadas estrógenos que llegan a desencadenar estados de osteoporosis.
Aunque la enfermedad periodontal no es una enfermedad metabólica del hueso sino infecciosa, existe la posibilidad de que un hueso de "calidad" reducida sea más susceptible a la destrucción producida por las bacterias y de esa forma en la menopausia la predisposición a la citada enfermedad se acentúe.
Por otra parte, se ha demostrado que las mujeres postmenopáusicas con dientes sanos y masticación normal padecen menos grado de osteoporosis que las desdentadas. Si consideramos que la causa más frecuente de pérdidas dentarias en los adultos es la enfermedad periodontal, lograr una buena salud periodontal es para las mujeres una garantía de que el allegar la menopausia no verán reducida su calidad de vida por la osteoporosis.
Estudios realizados en los países nórdicos encontraron que las personas mayores con más dientes suelen ser más activas que las que tienen menos y dedican más tiempo a actividades de esparcimiento. Mujeres con mayor número de dientes tenían más fuerza física, capacidad de flexión y mayor rapidez de reacción.
Cuidar la encía de joven hace mantener más dientes de mayor y disponer de mejor calidad de vida.
Las enfermedades cardiovasculares ECVs constituyen la principal causa de muerte en España.
Clásicamente se ha venido conociendo el papel del colesterol elevado, obesidad, hábito de fumar y vida sedentaria en el desarrollo de una ECV: No obstante, estos factores de riesgo no explican todos los aspectos clínicos y epidemiológicos de esta enfermedad. La evidencia ha ido acumulando lazos entre la presencia de infecciones crónicas e inflamación y las ECVs. Sin duda las infecciones crónicas más frecuentes son las caries y enfermedades periodontales, estas últimas en edades adultas, cuando con más frecuencia se padecen las ECVs.
Estudios realizados en 1.989 indicaban una relación entre la enfermedad dental y los accidentes cardiovasculares agudos. Inicialmente se contempló con cautela la posibilidad de establecer una relación de casualidad entre ambas circunstancias, pero la realización posterior de estudios más detallados, estableció que la relación entre las infecciones dentales y la arteriosclerosis coronaria fue de la misma magnitud que la publicada para los factores de riesgo clásicos como el colesterol.
Se ha relacionado la presencia en sangre de ciertas sustancias que aparecen en la inflamación (citoquinas), con la aparición de ECV. Las bacterias presentes en las bolsas periodontales no tratadas, pasan con frecuencia a la sangre como consecuencia de actos como la misma masticación; éstas darían lugar a la sobreproducción de citoquinas que podrían causar efectos en órganos distantes en las arterias coronarias.
El mantenimiento de una correcta salud bucal basado en la higiene oral y revisiones periódicas al dentista que diagnostiquen, prevengan y traten las caries y enfermedades periodontales constituyen sin duda una garantía más en la prevención de las enfermedades cardiovasculares.
La diabetes mellitus constituye un trastorno metabólico que se caracteriza por la presencia de unos niveles elevados de glucosa en sangre (glucemia) con repercusiones en diferentes órganos como riñón, ojos, corazón y órganos con vasos sanguíneos de pequeño calibre. El tratamiento de la citada enfermedad va dirigido a lograr estabilizar las cifras de glucemia dentro de los límites de normalidad, lo que se hace con aportes externos de insulina u otras sustancias de efecto parecido.
La presencia de enfermedad periodontal puede aumentar la dificultad de controlar la glucemia aumentando el riesgo de complicaciones vasculares, estando ambas circunstancias relacionadas con la severidad de la periodontitis. Se ha visto de forma paralela que el control de la periodontitis mediante un tratamiento correcto puede mejorar la situación del paciente diabético, reduciéndole incluso la necesidad de insulina.
Por lo tanto, en el paciente diabético, el mantenimiento de la salud de la encía garantiza la mejora de su situación y ganancia de calidad de vida.
Sí. Tradicionalmente era recomendado por los preparadores físicos de los deportistas que se realizarán una revisión bucal cuando sufrían algún tipo de lesión muscular o articular de causa poco clara, aunque no se conocía bien el por qué.
Recientes estudios realizados en Japón han permitido relacionar la presencia de enfermedad periodontal con la disminución de la capacidad muscular, flexibilidad y rapidez de respuesta física. En esta línea se deberá en el futuro seguir investigando, pero hay razones fundadas para pensar que una encía sana es la mejor garantía de un buen rendimiento físico.